Conclusión final
Siempre se dijo que el AT es un ejemplo que Dios dejo para que aprendiéramos a vivir como Cristianos Que si Él estuvo con su pueblo en un periodo tan difícil como el pasado, hoy esa realidad no cambia. Pero si hace una diferencia de cómo vemos las cosas. Son muy diferentes cuando las vemos de las perspectiva de Dios.” Estas preguntas llenas de ansiedad fueron expresadas por el profeta Habacuc. Considerando la situación de los fieles en su tiempo, dio voz a la preocupación de su corazón en esta pregunta: "¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás?. . .". Y luego, como su fe se extendía hasta más allá de las perspectivas penosas del futuro inmediato y confiaba en las preciosas promesas que revelan el amor de Dios hacia sus hijos que manifiestan confianza, el profeta añadió: "No moriremos". Con esta declaración de fe, entregó su caso y el de todo israelita creyente, en las manos de un Dios compasivo. . .
La fe que fortaleció a Habacuc y a todos los santos y justos de aquellos tiempos de prueba intensa, era la misma fe que sostiene al pueblo de Dios hoy. En las horas más sombrías, en las circunstancias más amedrentadoras, el creyente puede afirmar su alma en la fuente de toda luz y poder. Día tras día, por la fe en Dios, puede renovar su esperanza y valor. "El justo en su fe vivirá".
Dudar para continuar no es malo, si esa duda no es dominada por la incredulidad. Sino que la gobierne la bendita esperanza de que Dios pronto hará justicia a su pueblo. Por que por vino a morir vendrá a buscarlo
"Mas aunque la higuera no floreciere, y no hubiere fruto en la vid; aunque faltare el producto del olivo, y los campos nada dieren de comer; aunque las ovejas fueren destruidas del aprisco, y no hubiere vacas en los pesebres; sin embargo" los que teman a Jehová se regocijarán en él y se alegrarán en el Dios de su salvación. (Habacuc 3:17, 18, V.M.)
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