HABACUC PARA HOY
Muchos consideran que cuestionar a Dios es pecaminoso, pero Habacuc y Job muestran que no es así. Etapas difíciles en la vida pueden producir dudas honestas y/o perplejidad, y Dios no condena ni a Job ni a Habacuc por expresar esas dudas. Solamente en un diálogo abierto los malentendidos se resuelven y las diferencias se corrigen. Aun hoy es mejor expresar molestia que dejar que se anide, convirtiéndose en amargura. Aunque la respuesta podría no venir inmediatamente (2:1), o podría causar consternación en sí misma (1:12–17), Dios no prohíbe el cuestionamiento honesto.
Dios ya conoce el principio del fin (Isa. 46:10). El no actúa en secreto, sino que se revela a los creyentes que cuestionan (Amós 3:7). Es importante dirigirse con el debido respeto al grande y asombroso Dios (Hab. 3:16), pero uno todavía puede dirigirse a él. El consuelo espera al que duda, al que cuestiona o al que sufre, porque parte de lo que Dios es tiene que ver con la salvación y la ayuda a los suyos (3:19). Nosotros también, como Haba cuc, esperamos respuestas a nuestras preguntas y necesidades, no solamente porque él cumplió con Habacuc en el primer milenio antes de Cristo (3:3–15), sino que también porque él ya ha cumplido con nuestro propio pasado personal cuando se acerca el tercer milenio después de Cristo, y lo hará de nuevo. Sea que el problema surja de los actos de entidades nacionales, como con Habacuc, o por causa de malas acciones individuales, Dios está allí.
Muchos consideran que cuestionar a Dios es pecaminoso, pero Habacuc y Job muestran que no es así. Etapas difíciles en la vida pueden producir dudas honestas y/o perplejidad, y Dios no condena ni a Job ni a Habacuc por expresar esas dudas. Solamente en un diálogo abierto los malentendidos se resuelven y las diferencias se corrigen. Aun hoy es mejor expresar molestia que dejar que se anide, convirtiéndose en amargura. Aunque la respuesta podría no venir inmediatamente (2:1), o podría causar consternación en sí misma (1:12–17), Dios no prohíbe el cuestionamiento honesto.
Dios ya conoce el principio del fin (Isa. 46:10). El no actúa en secreto, sino que se revela a los creyentes que cuestionan (Amós 3:7). Es importante dirigirse con el debido respeto al grande y asombroso Dios (Hab. 3:16), pero uno todavía puede dirigirse a él. El consuelo espera al que duda, al que cuestiona o al que sufre, porque parte de lo que Dios es tiene que ver con la salvación y la ayuda a los suyos (3:19). Nosotros también, como Haba cuc, esperamos respuestas a nuestras preguntas y necesidades, no solamente porque él cumplió con Habacuc en el primer milenio antes de Cristo (3:3–15), sino que también porque él ya ha cumplido con nuestro propio pasado personal cuando se acerca el tercer milenio después de Cristo, y lo hará de nuevo. Sea que el problema surja de los actos de entidades nacionales, como con Habacuc, o por causa de malas acciones individuales, Dios está allí.
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